sábado, 24 de junio de 2017

Esquizofrenia de la prisa: Las autoridades

La prisa por hacer y conseguir lo que hay que hacer y se tiene que conseguir en una vida decente y de éxito, no es algo que llevemos tatuado en nuestro ADN desde antes de nacer. Es algo que desde la cuna hasta la tumba nos es impregnado por diferentes fuentes.

Esas fuentes de las que bebemos sin darnos cuenta y sin sed, es a lo que llamo Las Autoridades; y es lo que hace que seamos como somos de cara a los demás. Porque lo que realmente somos es otra cosa...

Hablemos hoy de Las Autoridades:


Nacemos en una familia que nos mima y nos educa a su imagen y semejanza. Tenemos una madre que nos inculca sus miedos, como por ejemplo el de tener siempre dinero guardado "por si se rompe la lavadora". Tenemos un padre que nos instiga a ser siempre el mejor en lo que se haga, por ejemplo en el deporte. Estas son las primeras dos autoridades que nos transmiten su forma de ver el mundo.

La familia ejerce una segunda capa de influencia. Está esa abuela que se preocupa porque tengamos trabajo y pareja, y se pone triste cuando estamos solos y desamparados, o no entiende que queramos dejar un trabajo precario mientras aireamos la mente y los sueños dándonos un caprichoso viaje, y dice lo de "como están las cosas, ¿cómo vas a dejarlo?".

Todos los que nos quieren, quieren lo mejor para nosotros; pero a veces lo que consideran mejor para nosotros, es simplemente lo que a ellos les hace estar más tranquilos en relación con nosotros. A veces heredamos miedos de otros, envueltos en papel de regalo con forma de corazón. Es nuestra tarea desempaquetarlos y aprender de ellos. De esa forma siempre recibiremos aprendizajes amorosos bañados en una cobertura de complejos y miedos ajenos; pero al fin y al cabo seguirán siendo regalos con un bonito lazo.

Facundo Cabral contaba esto:

Decía que eran muy pobres, y a los 14 años su madre le acompañó hasta la estación del ferrocarril para que fuera a la gran ciudad a ganarse las habichuelas. Entonces se despidieron y ella le dijo:

"-Hijo, este es el segundo y último regalo que puedo hacerte. El primero fue darte la vida, y este es libertad para vivirla".

Se trata de recibir con gratitud todo lo que nos dan nuestras autoridades, aprender de ello, y quedarnos con lo que nos ayuda en nuestro fatigoso caminar, sacando de la mochila lo que no nos permite ser nosotros mismos, encadenándonos a las condenas, ritmos y destinos elegidos por otros.


Sapere aude, o se valiente, audaz, para saber las cosas por ti mismo; es decir, atrévete a pensar. Y es que las autoridades están en todas partes, simplemente no permitas que nadie vierta sobre ti la basura de sus mentes. Tampoco tengas prisa por llegar a donde otros creen que tienes que llegar; para cada cierto tiempo, y levanta la cabeza para comprobar si caminas en la dirección que has elegido por ti mismo.

Hemos hablado de los padres y la familia, pero hay muchas más autoridades cobijándonos, como la religión, la escuela, los amigos, el entorno laboral o la pareja. Siempre todas ellas con sus propias limitaciones, prejuicios y miedos vertidos de parte de sus propias autoridades.

Hay otras de las que es fácil desintoxicarse.

Hace un par de años llegué por 5ª vez a Santiago de Compostela en un viaje de peregrinación, que tanto me gusta y tanto me enseña, y charlando con un tipo, en el Monte do Gozo, ya cerquita del final, le comenté que quería ser escritor, y que tenía un libro empezado que no conseguía terminar. El me miró fíjamente a los ojos, y dijo:

"-No podrás hacer lo que quieres hasta que elimines lo que te contamina".

Esta frase resonó mucho tiempo en mi cabeza y me dio mucho que pensar sobre lo que no me deja ser yo mismo. Entre otras muchas cosas, las autoridades, como los medios de comunicación que conforman la burbuja social en la que vivimos.

¿Para qué sirve una pompa de jabón?

No lo sé, pero tal vez una burbuja sea una pequeña estructura que nos rodea, delimitando nuestro espacio, y haciendo que dejemos de ver lo que hay fuera hasta olvidar que existe porque corremos de un lado a otro como pollo sin cabeza o burro con orejeras, o como en la película de "El show de Truman", creyendo que lo que vemos es TODO lo que existe.

¿Qué es real?

¿La realidad es lo que dicen los noticiarios de la radio mientras estamos atascados en una caravana? ¿La realidad es que un violador ha vuelto a salir de la cárcel por 5ª vez? ¿La realidad es que la selección de fútbol de tu país se enfrenta a un partido decisivo el jueves por la tarde a la hora de las cervezas con los amigos? ¿La realidad es que en tus grupos de WhatsApp los viernes siempre alguien pone "¡por fin viernes!"?

Creo que la realidad es mucho más grande que todo eso. Pienso que hay un universo infinito para explorar cuando sacamos la cabeza de nuestra pequeña burbuja y abrimos los ojos.

sábado, 10 de junio de 2017

Esquizofrenia de la prisa: Introducción

No es el título de un artículo, es una declaración de intenciones. Porque creo que la prisa divide, y la separación enferma. Tengo la impresión de que la prisa está empezando a ser la mayor pandemia del siglo XXI entre la afortunada población que tenemos posibilidades para comer a diario. Lo que me gustaría es meter un hierro entre los barrotes de la rueda, que encarcela sueños e ilusiones que deberían ser libres para volar: he ahí la “declaración de intenciones”.

Si eres de los que dejan un café a medias porque no tienen tiempo para que se enfríe, lo siento, pero no puedo hacer nada por ti; porque estas poco más de 600 palabras se tardan en leer el tiempo justo en que se enfría un café.

Y como todo empieza siempre en uno mismo, os cuento que hoy estoy de celebración de mi primer año sabático. Hace justo un año, 10 de junio del 2016, que dejé mi trabajo. En este tiempo he hecho variadas excursiones hacia el apasionante e incierto camino que lleva hacia adentro. La prisa no es buena para esto… Concederse el lujo de no hacer nada, hasta llegar al extremo de aburrirse, es un placer cada vez al alcance de la mano de menos afortunados eremitas en el desierto de la soledad.

Entrando en harina:

La palabra compuesta esquizofrenia (schizein y phrēn) tiene su origen en el griego clásico, y se puede traducir como: dividir el entendimiento, escindir la razón o romper la mente. No la miréis desde un punto de vista de la psicología moderna; volvamos a esos hombres y mujeres con túnicas blancas charlando sobre las cosas más ínfimas, como el estudio del alma, que es lo que realmente quiere decir psicología.

Volvamos al origen de las primeras divisiones: a la Grecia de Sócrates, antes de la primera globalización llevada a cabo impecablemente por Alejandro Magno, cuyo mentor intelectual fue Aristóteles, que aprendió de Platón, discípulo del viejo Sócrates, cerrando el círculo. Y es que tengo la impresión de que llevamos cayendo en el pozo de la ignorancia desde hace ya 2.500 años, si no son más.

No os ofendáis, por favor, solo estoy exponiendo los motivos que me han llevado a titular así esta nueva sección… Repito: esquizofrenia, o la escisión del entendimiento. Porque tengo la molesta impresión de que desde aquella gente que se pudo dar el lujo de filosofar, con la barriga llena, sobre las cuestiones más primitivas, como ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy?, y hasta nuestros días, hemos ido de culo y cuesta abajo. A la vez, soy optimista, porque espero que haya gente que quiera perder el tiempo leyendo estas pocas palabras, tomando un café calentito.

La prisa, que divide y enferma.

Pretendo indagar en los porqués de la urgencia por hacer las cosas más estúpidas como si fueran importantes. Quisiera intentar separar el grano de la paja. Me interesa bucear en los motivos por los que es más importante hacer una foto que vivir un momento. Si la vida tiene algún sentido, puede que sea el de compartir con la gente que queremos, momentos que mueren.

Esto no es una apología sobre la vida lenta, o la enumeración de las bondades de los movimientos slow. Eso sería etiquetarse, y dividirse. Que es justo lo contrario de lo que quisiera. Es como escuchar solo al político del partido que hemos elegido como representante de nuestros intereses, o sufrir con el equipo de fútbol que va a darnos alegrías o decepciones que no podremos evitar.

¿Es lo mismo ser una oveja negra en un rebaño de ovejas blancas, que una blanca en el de negras? ¿Por qué las ovejas se agrupan en rebaños, y los pájaros vuelan juntos?

Y, la pregunta más importante de todas:

        ¿Para qué sirve una pompa de jabón?